El romance es el primer
pensamiento del amanecer
convertido en desayuno.
Batir los huevos en un cuenco
alejando el sueño de tus pestañas,
calentar en el comal las tortillas
y dar con un beso los días buenos.
El romance es el lamento matutino
por un perro ensuciando el piso,
robando la atención y las miradas
de una escena tan solo imaginada.
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